Fútbol peruano es la muerte

Fútbol peruano es la muerte
Fútbol peruano es la muerte

Periodista

Solía ir a los estadios. Al 'Elías Aguirre' cuando era cadetito del colegio militar del mismo nombre y empezaba a querer al Juan Aurich de Chiclayo y luego, ya instalado en Lima, al Nacional y Matute para ver a la selección o al mismo 'Ciclón' de visita. Empecé a perder esta sana costumbre una tarde de hace varios años en que, a la salida del coloso victoriano, un osado zamborja jaló mis preciados lentes y se perdió a tranco del 'Rayo' Bolt por la plaza Manco Cápac rumbo a Renovación. A Matute no vuelvo más juré en ese momento y cumplí a medias porque el año pasado reincidí con ocasión de un Alianza-Aurich. El 'pecado' casi me sale caro: camino a la puerta se armó un remolino de pirañas blanquiazules y solo un milagroso caballo de la Policía pudo darme el pase para ganar la luz. Y ahí sí sentencié mi suerte. En Perú ver fútbol in situ es dañino para la salud. Hace poco fui al Monumental, pero para aplaudir a Gilberto Santa Rosa y Víctor Manuelle. En esas incursiones a los estadios capitalinos escuché una estrofilla que al toque colgué en el mural del recuerdo, precisamente por su contenido belicoso y sintomático: "Policía, policía, cuántos años me darán, por matar una gallina, o un pavo de Cristal...". Y es que siempre hubo matarifes en las tribunas. De pensamiento, palabra, obra u omisión. La diferencia es que la sangre ahora llegó al río, en un clásico, frente de cámaras y en vivo y en directo. Cualquier estadística policial lo puede refrendar: los hinchas constantemente se matan en esquinas, barrios o canchitas. Y ahí casi nunca aparecen los congresistas figuretis que tienen solución para todo desde la nada. Entiéndase de una buena vez: la culpa de estos y otros males que padece nuestro balompié la tiene ese caradura que continúa sentado en la FPF. La mediocridad chorrea desde su escritorio hasta los campos de juego y contamina a los presidentes de los clubes profesionales, varios de ellos prestos a la genuflexión. Cómo vamos a ir a un Mundial con el desgobierno que hay en la Copa Perú, llena de sangre y mermelada? Frustración más billetera vacía tiene como resultado impostergable la violencia. Y si la educación que traemos de casa o del cole no alcanza para dos dedos de frente entonces somos capaces de lanzar al vacío a un adversario de camiseta. El único equipo que ganó dos títulos internacionales es Cienciano. La canción que levantaba las tribunas no era "el que no salta, una gallina" sino "Sí se puede". En Afganistán el deporte nacional es el buzkashi, un juego muy violento, sin reglas y en el que los jinetes terminan envueltos en verdaderas batallas sangrientas. No vayamos por ese sendero del canibalismo. Honremos la memoria de Walter Oyarce. Y lo juro: de momento no iré a ningún estadio, salvo para escuchar y ver música.

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