Candidatas al 'Miss Colita Gamarra' refuerzan el poder del pompis cholo

"Hagan su colita, señores".

Periodista

En un desfile de infarto, el pueblo hizo cola para ver a sus colitas. Miss Colita Gamarra 2012 reunió a esos pompis femeninos nacionales aún anónimos, las futuras Vanessas, Tilsas, Angies y Gianninas que, desde el 2013, volverán locos a los futbolistas y figuretis de la tele.


Porque la colita femenina, en su insuperable redondez, mantiene su milenario poder. Conversamos con las sexys candidatas gamarrinas, y todas ellas saben que el derriere es un arma secreta, un misil de carne, una bomba atómica que gobierna y manda. "En Angamos con Aviación provoqué que un auto chocara, el chofer perdió el volante por mirarme", cuenta Andrea Ayma, con sus gloriosos 98 centímetros traseros. Su dieta para el pompis es plátano y manzana verde. Andrea es, realmente, un peligro público.


Antigua fascinación

De dónde viene el triunfo del trasero femenino? Es simple. Los primeros humanos caminaban a cuatro patas y las hembras mostraban, como las gorilas, las cuatro letras desnudas para excitar a los simios. Así, el pompis femenino nos hace aflorar los instintos animales más prehistóricos. El deleite masculino es, además, visual. Mientras que la mujer siente y sueña, el hombre mira. Somos sapos.

No olvidemos que hay traseros en Chollywood de dos tipos: el aeropuerto, de olla grande y de mujeres de peso, como los de Susy Díaz, Monique Pardo o Lucía de la Cruz. Son pompis con historia, con años de tumbao y batea, con mucha malanoche pero bien puestos, no motor standard sino reparados pero, vamos, en perfecto estado de funcionamiento.

Estos de Gamarra, en cambio, están en florecimiento. Tienen la belleza de los veinte abriles. Paraditos por sí solos, sin aceite de avión, prácticamente sin uso ni contaminados por la fama. Eso los hace seductores. Cuando ya manoseas y fotografías mucho un pompis, se cae. Las famosas deben cuidar sus cuatro letras, no exponerlas tanto. Aunque eso nos haga sufrir.

Por eso, en el concurso en Gamarra de Luna Azul Producciones, a la candidata Nery Brito, de 17, no la miraban porque es voleibolista o porque es de San Ignacio, la calurosa selva de Cajamarca. La admiraban por su trasero monumental, que nos deja mudos. Como ocurre con Pamela Vera, la chalaca salsera que fue Miss Colita Norte y que afirma que para el pompis hay que comer mucha clara de huevo. "Es increíble. En Gamarra hasta un niño me acarició el trasero y me dejó fría", cuenta Pamela. Siguen habiendo muchos Jaimitos sueltos en este país. A Nory Cotrina, 20 años, no le hace falta decir que es de Tarapoto. Su colita perfecta la obtuvo a punto de sentadillas y kilos de aguaje, la fruta amazónica que tiene hormonas naturales. Al igual que Andrea, Nory casi mata a un mototaxista que se ganó con sus redondeces en Pueblo Libre. En cuanto a Damariz Ode, de 20, le agrega a su cuerpo el encanto árabe de sus ancestros. Sus antepasados musulmanes bailaban la danza del vientre. Ella, guapísima, ensaya la danza del pompis. Espectacular.

Trasero noticioso

La última candidata, Kimberly Sue, tiene un trasero que no deja dormir. Es que lo muestra todas las noches en El Noticioso de Global. Kimberly, sin colita, es como Ollanta sin Nadine, como kiosco sin Ajá. No pasaría nada. Porque, repetimos, el trasero femenino es una religión, es una obra de arte, una credencial de que Dios existe. Eso sí, tigrillos, tengamos cuidado: pompis vemos, corazones no sabemos. Por esas cuatro letras el hombre perdió soga y cabra, perdió casa, reinos, países y hasta la propia vida. Todo por esa zona maravillosa, la de la pensión Soto, donde la espalda femenina pierde su casto nombre.


Juan Ochoa López

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