Amparo Brambilla (capítulo II)

Amparo Brambilla (capítulo II)
Amparo Brambilla (capítulo II)

Periodista

Hernán Velarde nos desnuda a Amparo Brambilla. Es un modelo de entrevista que recrea el cuerpo pero también el espíritu de la bomba sexy de ese tiempo. Esas bailarinas que se acusan de prostitutas en la televisión deberían repasar en estas líneas la esencia de una vedette. - Duele ser bonita? Mil veces más que ser fea. - Toda esa gente que llena noche a noche el teatro Atico, viene por usted o por su cuerpo? Creo que viene por todo. Pues si le dijera que solo viene por mi arte y mi alma, mi cuerpo y mi ego se pondrían celosos. - Usted no se siente como una versión femenina de Tarzán, pisándole la barriga a todos los limeños o algo así? No tanto, mas bien como la Estatua de la Libertad, levantando el faro del amor. - A propósito, los gacetilleros especializados en escribir basura afirman que usted es solo una estatua de carne, llena por fuera y vacía por dentro. Qué responde? Que si ellos tuvieran dentro lo que tengo afuera, serían ricos en imaginación. - ¡Y qué ricos..! Procure usted no sumarse a los 'desamparados' con expresiones como esa. - Es más grande su cuerpo que su alma? Este es un punto en permanente debate. ¡Qué gracioso! Nadie tiene el alma tan pequeña y miserable como su cuerpo. Mi alma es la suma de un millón de Amparos. - Usted que es el sueño imposible de los niños y los viejos, es como dicen hija de la casualidad? Como ser humano fui debidamente planificada, pero como artista soy hija legítima de la casualidad. Fue por casualidad que subí al entablado de 'La gata caliente' en 1983. Pero algo de mis ocultas ambiciones de llegar a ser estrella habría hecho el prodigio de gustar. No cantaba, no bailaba, no decía esta boca es mía como artista, pero allí surgió mi ángel y quedé pegada a las marquesinas como una mariposa de colores. - Cuál sería una autodefinición suya con visos de sinceridad? Me considero una semilla en floración; soy sensible, sencilla, amorosa, cálida. Pero las noches de exposición a la mirada de los hombres me han tornado en alguien desconfiada y temerosa; odio la hipocresía y la envidia, como amo los valores inversos equivalentes. - Usted qué ve en los hombres, en reciprocidad a lo mucho que ellos ven en usted? Tengo una inmensa ternura por todos los hombres que vienen a verme; hay entre ellos menesterosos sexuales, feos, abandonados, solitarios, frustrados, como hay también triunfadores en el amor, héroes pasionales, gente feliz. Me alegro de estimular a los abatidos y de renovar la fe de los que supieron amar y ser correspondidos. Pero sobre todo me alegra la presencia de las mujeres en los espectáculos que presento. - Es que también vienen a verle las mujeres? Sí, y por distintas razones. Unas para criticarme, otras para envidiarme, algunas para sentirse orgullosas de su propio sexo. Las más para vengar alguna marca del engaño, olvidar, beber el licor de la vida placentera. - Y qué me dice de las lesbianas que vienen a verla por razones implícitas? Si están allí mirándome bailar, no llego a percibir su presencia. Yo soy un ente fundamentalmente femenino y ortodoxamente moral, no puedo distinguir entre una desviada sexual y una mujer normal. - Y qué me dice de los homosexuales? Dios los tenga en su gloria. Yo creo que nadie es responsable de sus glándulas. - A quién cree que debe dar gracias por la gracia de su belleza y la opulencia de su cuerpo, a Dios o al diablo? Creo que ambos. A dios por mi cara y mi corazón bonito y al diablo por mi cuerpo. - Dicen que acaba de casarse, es cierto o falso? Falso, por ahora siento que me debo a todos los hombres. Después tal vez, no sé... - Dice usted que siente que se debe a todos los hombres? Dije mal, a todos los hombres, mujeres y niños. - También entran los niños en la cola, tras Amparo Brambilla? Los niños me aman. Lo demostraron en el circo, en la Feria del Hogar, donde me pidieron besos y autógrafos. - Es que Lima está llena de Jaimitos... La caricia de un Jaimito es distinta a la de un angelito verdadero. Sí, gran diablesa del infierno nuestro de cada día. Todo el mundo dice que el cuerpo de Amparo Brambilla evoluciona todos los días. Esa evolución implica también su arte y su espíritu? Principalmente mi arte y mi espíritu. Ahora vivo rigurosamente sometida a escuelas de canto y baile, impostación, gimnasia, lectura. Podría decir que ya no existe aquella inexperta aprendiz de vedette que debutó en 'La gata caliente' hace tres años. - Durante sus actuaciones y siendo Lima una ciudad erótica por excelencia, qué siente su piel y qué perciben sus sentidos? Creo que un 70 por ciento de los hombres viene a mí atraído por sentimientos no castos y un treinta por ciento a verme con ojos sanos y desprovistos de malicia. - Es usted víctima de los viejos verdes? Los viejos verdes me siguen en manadas, recitando piropos con olor a naftalina. Creo que constituyen la parte más agresiva de mis admiradores. - Recuerda su primer amor? ¡Cómo olvidarlo! Yo estudiabe entonces en el Stella Maris y él en una Gran Unidad Escolar. Fue un amor de uniforme, miraditas y besitos robados en el jardín. ¡Lindo y perdido amor! - Dicen que hace usted versos de amor... Claro que los hago, pero jamás los muestro. Hay muchas sorpresas en el lado oculto de Amparo Brambilla. - Cuál fue el momento más álgido de su vida? Cuando por esas cosas de la publicidad, me metieron a la jaula de los leones y aquella vez en que fui agredida por una turba de dos mil hinchas en Chimbote. - Cuál será el final de Amparo Brambilla artista? Una famosa vedette que recorrerá Europa ante la admiración del alto mundo. No pararé hasta alcanzar ese nivel por el que ahora trabajo y me perfecciono. • Entrevista publicada en 1986 en Estampa, diario Expreso.

Etiquetas

Comentarios

Por si te lo perdiste